Cómo se juega
No hay reglas. Solo gatos y física.
- Toca. Cae un gato desde arriba.
- Arrastra. Agarra uno y aviéntalo para que rebote más fuerte.
- Llena la pantalla. Entre más sueltes, más caos.
El placer de llenar la pantalla
Cada gato rebota con su propio ángulo y va perdiendo impulso poco a poco, así que la pantalla nunca se ve igual dos veces. Soltar uno es entretenido; llenar la pantalla de gatos rebotando por todos lados es lo que hace que la gente se quede.
Es de esos juguetes que no piden nada: no hay puntaje que cuidar ni forma de perder. Por eso funciona tan bien para despejarse dos minutos sin tener que aprender nada.
Debajo de la tontería hay un motor de física de verdad: cada gato lleva su propia velocidad, su ángulo y una pérdida de energía en cada rebote, por eso van bajando el ritmo hasta quedarse quietos. Es la misma clase de simulación que usan juegos serios, puesta al servicio de algo completamente inútil.
Trucos para jugar mejor
- Avienta hacia las esquinas. Los rebotes contra dos paredes seguidas mandan al gato disparado.
- Suelta en montón. Entre más gatos hay rebotando a la vez, más desordenada y divertida se pone la pantalla.
- Aviéntalos rápido. Entre más veloz el movimiento del dedo, más lejos y más alto rebotan.
- Déjalos asentarse. Ver cómo van perdiendo fuerza hasta detenerse es la parte más relajante.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos gatos se pueden soltar?
Hay un tope para que no se trabe tu teléfono. Cuando llegas al límite, los nuevos van reemplazando a los de antes.
¿Se pone lento con muchos gatos?
Depende de tu teléfono. Si notas que se traba, recarga la página y empieza de nuevo.
¿Hay que descargar o instalar algo?
No. Se juega directo en el navegador, en el celular o en la computadora. No pide instalar nada, no pide cuenta y no pide tus datos.
¿Se guarda algo de lo que hago aquí?
No. Este es un juguete para pasar el rato: no lleva puntaje ni guarda nada, ni en tu aparato ni con nosotros. Cada vez que entras, empiezas de nuevo.
